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El CSIC pone en marcha un invernadero de última generación para usos científicos

Está dirigido a la investigación con plantas modificadas genéticamente de castaño, roble o chopo

Publicado: 21/05/2012
SANTIAGO DE COMPOSTELA. E.P.

El Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) ha construido en Galicia un invernadero de última generación para usos científicos relacionados con una de las líneas de investigación del Consejo en la comunidad gallega, en concreto, la biotecnología forestal, investigación multidisciplinar de plantas leñosas como el castaño y el roble a nivel anatómico, fisiológico, bioquímico y molecular.

La construcción del invernadero, ubicado en los terrenos del Instituto de Investigaciones Agrobiológicas de Galicia, en Santiago de Compostela, ha estado financiada íntegramente por el CSIC, que ha destinado a la obra un presupuesto de 120.000 euros.

El invernadero ya está en funcionamiento, tras constatarse que cumple la normativa de bioseguridad europea y nacional para uso confinado de organismos modificados genéticamente y tras la inspección por la Comisión Nacional de Bioseguridad. Se trata del primer invernadero que hay en Galicia adaptado para el trabajo con plantas modificadas genéticamente.

CARACTERÍSTICAS
El invernadero tiene unas dimensiones de 55 metros cuadrados. Es de vidrio tipo 'Venlo' y se divide en dos zonas: la sala de manipulación, destinada al trabajo previo a los experimentos --por ejemplo, preparación de sustratos y manipulación de muestras-- y la cabina de crecimiento, donde se realizan los ensayos bajo condiciones de temperatura y humedad controladas.

Está automatizado para el control climático, por lo que puede simular cualquier tipo de clima tanto en invierno como en verano. Además, también está conectado con una estación meteorológica externa, lo que optimiza su funcionamiento en función de las condiciones externas.

Entre los equipos con los que está dotado figuran sistemas de calefacción, aire acondicionado, sombreado, iluminación artificial, pantalla térmica exterior, mesas de cultivos, sistema de humidificación tipo 'fog-system', sondas de temperatura y humedad, y filtros especiales que impiden la entrada de insectos que pueden alterar los resultados de los ensayos.

'ÚNICA E IMPRESCINDIBLE'
'Se trata de una herramienta única e imprescindible para profundizar y avanzar en nuestra línea de investigación', ha explicado el profesor de Investigación del CSIC e investigador del Grupo de Biotecnología Forestal del IIAG, Antonio Ballester.

En este sentido, ha señalado que, desde hace cinco años, este equipo 'ha puesto a punto' la metodología de modificación genética de cuatro especies leñosas para que sean más resistentes a enfermedades (castaño y roble), produzcan más madera (chopo y paulownia) o puedan eliminar contaminantes del suelo, tanto orgánicos como metales pesados (chopo).

'Lo que ahora necesitamos es comprobar la respuesta de estas plantas a nivel de invernadero, lo que permitirá conocer si responden a lo esperado. Y la respuesta sólo puede llevarse a cabo en este tipo de instalaciones, de acuerdo con las Normas de Bioseguridad', ha especificado.

'Aparte de permitir el crecimiento de las especies leñosas a lo largo de todo el año mediante el control de la intensidad lumínica y la temperatura, en el invernadero se programarán ensayos de resistencia de los árboles a las enfermedades, regulación de la floración, y absorción de contaminantes', ha indicado, antes de afirmar que 'aunque está preparado para, en una escala de 4, albergar ensayos de riesgo biológico 2', los de este equipo 'se corresponden al riesgo más bajo, es decir, el 1'.

ACORTAR 20 AÑOS LA PRODUCCIÓN
Ballester también ha destacado que si se confirma que las plantas son resistentes a la tinta, una de sus principales enfermedades, 'se habrá acortado en 20 años la producción de castaños mediante los sistemas clásicos de mejora que tienen lugar por la producción de híbridos'.

Por otra parte, el desarrollo de árboles estériles de chopo y paulownia tiene por objeto que puedan crecer más y puedan producir mayor cantidad de biomasa como consecuencia del ahorro de energía que supone la falta de floración'.

'El invernadero, por tanto, cubre parte de nuestras necesidades de investigación en la actualidad al permitir el cultivo de plantas en condiciones de confinamiento y al estar automatizado para el control climático', ha recalcado el experto.

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